El Pliego Tiene Penalizaciones.
Demostrarlas Es el Problema
Casi todos los contratos de concesión definen indicadores de servicio y penalizaciones por incumplirlos. Casi nadie los comprueba de verdad, porque hacerlo a mano con los datos en bruto cuesta días y el resultado no aguanta una discusión. NAZARCODE desarrolla el software que hace ese cruce: del registro operativo en crudo al informe con el que se penaliza. Desde 3.000€ un módulo; 15.000-50.000€ un sistema completo.
El caso que lo demuestra
Un Informe.
Una Penalización.
Un operador de transporte metropolitano genera, cada día, la hora exacta a la que cada tren llega y sale de cada parada. Son decenas de miles de registros al mes, y dentro está la respuesta a la única pregunta que importa contractualmente: ¿se han hecho todas las expediciones comprometidas, y han llegado a tiempo?
Responderla a mano es inviable. El software lo hace: identifica las expediciones realizadas, las que faltan, las que superan el umbral de retraso que fija el pliego, y separa los incumplimientos reales de los simples fallos de registro del sistema de explotación —que es donde se cae cualquier análisis hecho deprisa.
Con el informe que genera esta herramienta se aplicó una penalización contractual efectiva a la concesionaria. No es una demo de laboratorio: es software que ha producido una consecuencia económica real.
La herramienta está publicada y se puede probar ahora mismo con datos de demostración, sin registrarse: ver el auditor de fiabilidad ferroviaria. Y el método completo, con lo que se excluye y por qué, está publicado en cómo se audita el cumplimiento de un pliego.
Si te suena alguna de estas
El Dato Está.
El Problema Es Usarlo
Cómo se hace
Del Registro en Bruto
al Informe que Aguanta
Se lee el pliego, no el manual
Cada contrato define sus indicadores a su manera: qué cuenta como expedición realizada, a partir de qué minuto hay retraso, qué se excluye del cómputo. El software se escribe contra ese criterio concreto, que es justo lo que ninguna herramienta de mercado hace.
Se limpia el dato en bruto
Los sistemas de explotación producen registros con huecos, duplicados y marcas inconsistentes. Separar un fallo de registro de un incumplimiento real es la mitad del trabajo, y es lo que hace que el informe aguante cuando alguien lo discute.
Se calcula y se deja trazado
Cada cifra del informe se puede seguir hasta el registro que la produjo. Un número sin trazabilidad no sirve para penalizar a nadie: se cae en la primera reunión.
Sale el informe, no el dashboard
La pantalla bonita está bien para el día a día, pero lo que se necesita al final del mes es un documento con las cifras, el método y el detalle de las incidencias. Eso es lo que se entrega.
Dónde aplica
No Es Solo
Transporte
El caso publicado es ferroviario porque es el que salió primero, pero el problema es el mismo en cualquier contrato con indicadores y penalizaciones. Cambia qué se mide, no cómo se aborda.
Transporte
Puntualidad, regularidad y expediciones realizadas frente a la malla planificada.
Limpieza viaria y residuos
Frecuencias de paso, rutas completadas y cobertura por sector.
Mantenimiento
Tiempos de respuesta, correctivos cerrados en plazo y preventivos ejecutados.
Aparcamientos y estacionamiento
Disponibilidad, incidencias y niveles de servicio comprometidos.
Ciclo del agua
Continuidad del suministro, tiempos de reparación y control de pérdidas.
Cualquier concesión con KPIs
Si el contrato define indicadores y penalizaciones, el problema es el mismo.
A quién le sirve
Dos Lados
de la Misma Mesa
Quien supervisa
Asistencias técnicas, ingenierías y administraciones que tienen que comprobar que la concesionaria cumple. El problema aquí es el tiempo: la auditoría se hace a mano, tarda, y cuando llega la reunión hay que sostener cada cifra. Automatizarla convierte tres días en un proceso repetible y deja el informe listo para defenderse.
Quien opera
Concesionarias que prefieren enterarse ellas antes que en la reunión de penalizaciones. Medir lo mismo que mide quien te audita, con el mismo criterio y todos los meses, es la única forma de corregir a tiempo. Y cuando la cifra se discute, tener el cálculo propio cambia la conversación.
Preguntas frecuentes
Lo Que
Siempre Preguntan
¿Qué hace exactamente este software?
Coge los datos operativos que ya genera el servicio —en bruto, tal y como los suelta el sistema de explotación— y los cruza con lo que el pliego exige. De ahí salen los indicadores del contrato, las incidencias que los incumplen y un informe con el detalle de cada una. Lo que antes eran días de hoja de cálculo pasa a ser un proceso que se ejecuta y se repite igual todos los meses.
¿Tenéis un caso real?
Sí, y es el que se puede probar en la web. Es un auditor de fiabilidad para un operador de transporte metropolitano: procesa la hora exacta de llegada y salida de cada tren en cada parada durante todo el día, identifica las expediciones realizadas, las que faltan y las que llegan con retraso según el umbral del pliego, y genera el informe. Con ese informe se aplicó una penalización contractual a la concesionaria. No podemos decir a quién, pero la herramienta está publicada y se puede probar con datos de demostración.
¿Sirve para mi contrato si no es de transporte?
El motor de cálculo es específico de cada pliego, pero el problema es idéntico en cualquier concesión con indicadores: limpieza viaria, residuos, mantenimiento, aparcamientos, agua. Cambia qué se mide, no cómo se aborda. Lo que se reutiliza de un proyecto a otro es la arquitectura y la experiencia de haber peleado ya con datos operativos sucios.
¿Por qué no vale una herramienta de BI estándar?
Porque Power BI o Tableau pintan muy bien un dato que ya está limpio y con un criterio ya decidido. El trabajo duro está antes: interpretar cómo define tu pliego cada indicador, y distinguir un fallo de registro del sistema de un incumplimiento de verdad. Esa parte no la resuelve ninguna herramienta genérica, y es exactamente donde se cae un informe cuando la concesionaria lo discute.
¿Cuánto cuesta y cuánto se tarda?
Un módulo que resuelva un indicador concreto parte de 3.000€. Un sistema completo, con carga de datos, cálculo, panel e informes, va entre 15.000€ y 50.000€ según el número de indicadores y lo sucio que venga el dato. El plazo depende del alcance y se trabaja por hitos, con entregables parciales: el primer indicador funcionando llega mucho antes que el sistema entero.
¿Quién se queda el software?
Tú. Se entrega el código y queda en tu infraestructura o en la que decidas. No hay cuota de licencia ni dependencia: si mañana quieres que lo mantenga otro, puede.
¿Y los datos? Son sensibles.
El desarrollo se puede hacer contra datos anonimizados o contra una muestra, y el sistema se despliega donde tú digas, también en tu propia infraestructura si el contrato lo exige. La demo pública de esta web funciona con datos completamente ficticios, precisamente por eso.
Desde 3.000€ un módulo · 15.000-50.000€ un sistema completo
Mándanos Tu Pliego
y Te Decimos Qué Se Puede Medir
Con el pliego y una muestra de los datos que ya genera el servicio se puede decir en una conversación qué indicadores son automatizables, cuáles no, y cuánto costaría. Esa primera valoración no se cobra.
Hablar del proyecto →Antes, prueba la demo con datos de demostración